El nuevo Código de Práctica europeo sobre transparencia del contenido generado con IA pone una pieza más sobre la mesa. Pero para una entidad social, la pregunta no es sólo si es necesario etiquetar.
La transparencia comienza antes de pulsar publicar
Una etiqueta que dice generado con IA no sustituye al criterio editorial. El Código de Práctica europeo sobre transparencia del contenido generado con IA fija que, a partir del 2 de agosto de 2026, determinadas obligaciones del AI Act serán de aplicación. Pero para entidades sociales y organizaciones con propósito, la pregunta útil no es sólo si es necesario etiquetar una prenda.
La pregunta es más incómoda: ¿quién asume la responsabilidad de lo que publicamos cuando hay IA de por medio? De ahí salen tres ideas prácticas. Cuando el contenido informa sobre una cuestión de interés público, no es suficiente con generar, revisar deprisa y publicar; es necesario decidir qué nivel de revisión humana es real, quién valida el mensaje y qué evidencia queda del proceso.
Forma y validación: cómo aplicar el etiquetado
La segunda idea afecta a la forma. Si se utiliza una imagen, un vídeo, un audio o un texto manipulado con IA, la etiqueta debe ser clara, visible y comprensible . No puede quedar escondida en una nota legal o en un pie que nadie leerá. Una transparencia que no se ve no es transparencia.
La tercera idea es la de fondo. Si una organización quiere preservar la confianza, debe tratar la transparencia como una práctica de gobernanza y no como recurso gráfico. Especialmente en campañas, memorias, incidencia, captación, salud, educación o derechos sociales, donde una imagen mal explicada puede hacer más daño que bien.
Una forma práctica de bajarlo al suelo es distinguir entre tres niveles de revisión según lo que está en juego. Un texto interno que nadie verá puede ocurrir con una lectura rápida. Una pieza de sensibilización que llegará a miles de personas pide revisión de contenido y tono. Y un material que afecta a derechos, como una guía sobre prestaciones o una campaña sobre violencia de género, pide que una persona concreta valide cada afirmación y asuma su responsabilidad.
Por qué la transparencia genera confianza
La transparencia, así entendida, no frena el trabajo: lo ordena. Y evita el peor escenario, que es descubrir después de publicar que nadie sabía exactamente qué había generado la máquina y qué había revisado una persona.
La confianza no se construye diciendo que hemos utilizado IA, sino pudiendo explicar por qué, cómo, con qué límites y bajo qué responsabilidad. ¿Tu organización podría explicarlo hoy con este nivel de detalle?
✳ Este artículo se ha elaborado con apoyo de IA generativa. Revisión y responsabilidad editorial: Enric Guinart Mauri. Más información →