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El plan de comunicación que cabe en una página

El primer plan de comunicación que hice tenía catorce objetivos. El último, en cambio, tenía cuatro. Entre uno y otro hay una lección que sirve, de hecho, para cualquier entidad. Catorce objetivos significan ninguna prioridad Un plan de comunicación con catorce objetivos no es un plan ambicioso: es, de hecho, un plan que no ha ...
Pla de comunicació breu i prioritzat per a entitats del tercer sector

El primer plan de comunicación que hice tenía catorce objetivos. El último, en cambio, tenía cuatro. Entre uno y otro hay una lección que sirve, de hecho, para cualquier entidad.

Catorce objetivos significan ninguna prioridad

Un plan de comunicación con catorce objetivos no es un plan ambicioso: es, de hecho, un plan que no ha priorizado. Cuando todo es importante, nada lo es, y cada departamento busca su parte mientras nadie ve el conjunto. El documento, por tanto, engorda, impresiona en una reunión y, a la hora de la verdad, no ayuda a decidir qué se hace el lunes por la mañana.

Pasar de catorce objetivos a cuatro obliga a algo incómodo y necesario: decir que no. No a acciones bonitas que no mueven ningún indicador, no a presencias cómodas pero poco estratégicas, no a peticiones internas legítimas que no caben. Este trabajo de selección es, de hecho, el verdadero plan; el resto es ejecución.

Hay, además, un efecto secundario que a menudo no se anticipa. Cuando los objetivos se reducen a un puñado de cosas claras, medibles y con plazo, la dirección empieza a entender qué hace el equipo de comunicación. Cuatro objetivos, por ejemplo, se pueden explicar en una reunión de patronato; catorce, no. Y una dirección que entiende la comunicación la defiende mejor y le asigna recursos con más criterio.

Un plan de comunicación corto se defiende mejor

Priorizar no significa hacer poco. Significa concentrar el esfuerzo allí donde de verdad mueve algo: la relación con un público clave, un relato que hay que instalar, una decisión que la entidad necesita que alguien tome. Un plan corto y bien elegido rinde más que uno largo que nadie recuerda a la segunda semana.

La prueba es sencilla y severa. Si el plan de comunicación de tu entidad no cabe en una página, probablemente no es un plan: es una lista de deseos. Y una lista de deseos no se puede ejecutar, solo se puede incumplir con mala conciencia.

Coge tu plan actual e intenta reducirlo a cuatro objetivos que quepan en una página. Lo que quede fuera te dirá mucho sobre qué estabais haciendo por inercia. ¿Por dónde empezarías a recortar?

✳ Este artículo se ha elaborado con apoyo de IA generativa. Revisión y responsabilidad editorial: Enric Guinart Mauri. Más información →

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