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IA generativa y narrativa solidaria: cuando la tecnología acelera el paternalismo visual

La IA generativa y la narrativa solidaria entran en conflicto cuando la tecnología sustituye a personas reales por imágenes sintéticas. Equitas propone ocho prácticas para comunicar impacto sin poner en riesgo a las comunidades. Mientras, varias organizaciones utilizan imágenes fabricadas para representar a personas que no existen. Qué está en juego con la IA generativa ...

La IA generativa y la narrativa solidaria entran en conflicto cuando la tecnología sustituye a personas reales por imágenes sintéticas. Equitas propone ocho prácticas para comunicar impacto sin poner en riesgo a las comunidades. Mientras, varias organizaciones utilizan imágenes fabricadas para representar a personas que no existen.

Qué está en juego con la IA generativa

  • La verdad del relato y la participación de las comunidades.
  • La seguridad, la dignidad y la agencia de las personas representadas.
  • La transparencia sobre el uso de inteligencia artificial en la comunicación social.

Son dos líneas que divergen. La elección define qué tercer sector construimos.

Imágenes sintéticas, estereotipos reales

Un niño sentado en un campo de refugiados. La mirada abatida, la ropa sucia, la luz lateral que enfatiza las costillas. La imagen circula en una campaña de captación de una ONG internacional. Recauda fondos. El problema: el niño no existe.

La investigación publicada por Civil Society (Reino Unido) en 2026 documenta una tendencia en expansión: organizaciones humanitarias que utilizan imágenes generadas con inteligencia artificial para sus campañas de fundraising. Plan International UK publicó imágenes sintéticas en una campaña contra el matrimonio infantil. Agencias de Naciones Unidas han generado «recreaciones» de violencia sexual. Adobe Stock y Freepik venden decenas de fotografías fabricadas con etiquetas como «Photorealistic kid in refugee camp» o «Asian children swim in a river full of waste».

Por un lado, el argumento de las organizaciones: es más barato, no requiere consentimiento, protege a las personas reales. Por otra parte, el argumento de los críticos: es exactamente lo contrario de lo que dice hacer. Proteger a las personas reales evitándolas en el relato no es protección, es invisibilización con coartada tecnológica.

Desde el marco de la narrativa digna, la práctica vulnera dos principios fundamentales. Primero, la verdad: la persona representada no existe, pero la comunidad representada sí, y no ha participado en la construcción de su propio relato. Segundo, la agencia: el estereotipo racial y geográfico de «la paersona que sufre del Sur Global» se perpetúa por vía algorítmica, sin que ninguna persona real haya tenido la oportunidad de proponer una imagen alternativa de su realidad. Este criterio amplía una idea central: la comunicación digna es calidad estratégica .

Equitas: del consentimiento al partenariado

En cambio, Equitas (Canadá) ha publicado en mayo de 2026 un recurso que recoge la experiencia de organizaciones que trabajan por los derechos LGBTQI+ en el Sur Global. El documento, elaborado por el grupo de trabajo del fondo Act Together for Inclusion (ACTIF), ofrece ocho prácticas para comunicar el impacto de los proyectos sin poner en riesgo a las comunidades.

Además, tres elementos destacan por su aplicabilidad en el tercer sector catalán. En primer lugar, es necesario distinguir entre actividades e impacto real. Muchas entidades confunden lo que han hecho con lo que ha cambiado al redactar memorias anuales. En segundo lugar, es necesario centrar la seguridad de las personas por encima de la visibilidad. Este criterio debería filtrar cualquier decisión de publicar un testigo. Por último, conviene proponer formatos creativos que respeten la resiliencia de la comunidad y eviten la victimización. Así, el consentimiento informado se convierte en partenariado narrativo.

La distancia entre «pedir permiso» y «construir conjuntamente» separa dos formas de entender la comunicación social.

ASONGD: siete criterios operativos para la comunicación transgresora

La Asociación Sevillana de ONGD ha aprobado en mayo de 2026 un plan de comunicación fundamentado en el marco académico de «Comunicación transgresora de cambio social» de Eloísa Nos Aldás (Universidad Jaume I). El plan operacionaliza siete criterios: enfoque de derechos y justicia, causas estructurales, dignidad y reconocimiento, interseccionalidad, relaciones de poder y protagonismo, soluciones y logros, y participación y movilización.

En primer lugar, el caso ASONGD destaca por publicar el documento completo en abierto. Por eso, otras coordinadoras y entidades pueden tomarlo como plantilla y adaptarlo. Por último, el modelo es replicable al tercer sector catalán. En este ámbito, los planes de comunicación rara vez incorporan criterios éticos explícitos e indicadores de seguimiento.

Recurso: la Communication Foundation financia auditorías narrativas

La Communication Foundation ha abierto en 2026 una línea de subvención para revisiones de storytelling dirigidas a ONG y entidades sociales de todo el mundo. La CF Storytelling Review evalúa cómo una organización comunica su misión, impacto e identidad a través de sus canales (web, redes, informes, materiales) y ofrece un diagnóstico profesional con recomendaciones estratégicas.

En primer lugar, la revisión evalúa la claridad del mensaje y la coherencia entre canales. Además, analiza el storytelling ético y el engagement de la audiencia. Esto implica presentar a las personas atendidas como agentes activos y evitar narrativas extractivas. Por último, el programa valida que la auditoría comunicativa tiene demanda internacional y financiación específica. Por tanto, es una referencia útil para estructurar servicios de consultoría para el tercer sector.

Dónde poner la IA generativa: amplificar, no fabricar

Por tanto, la línea que separa el uso ético de la IA en comunicación social del uso extractivo es clara: la IA puede amplificar voces existentes facilitando la transcripción, la traducción, la accesibilidad y el análisis de datos de impacto. Lo que no puede hacer es sustituir a las voces que no tenemos y presentar el resultado como auténtico.

Una política de uso ético de la IA aplicada a la comunicación del tercer sector debería incluir tres elementos mínimos: prohibición explícita de imágenes sintéticas que representen a personas atendidas, protocolo de verificación visual para cualquier material publicado, y cláusula de transparencia sobre el uso de IA en los materiales de la entidad. También es necesario aplicarlo cuando la IA interviene en una memoria de impacto .

Esta pregunta resume el reto de la IA generativa: si la persona representada viera el resultado, ¿se reconocería? Si la respuesta es no o si la persona no existe, el relato no es comunicación. Es decoración con coartada solidaria.

✳ Este artículo se ha elaborado con apoyo de IA generativa. Revisión y responsabilidad editorial: Enric Guinart Mauri. Más información →

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