La transparencia IA en las ONG ha pasado de ser opcional a ser una obligación. En efecto, los pequeños equipos de comunicación, captación e incidencia suelen ser los primeros en probar asistentes, traducción automática o imagen generada. Por tanto, ahí está el riesgo: adoptar herramientas antes de haber definido el criterio.
Artículo 50: de conversación técnica a responsabilidad editorial
Así pues, la consulta abierta por la Comisión Europea sobre las guías del artículo 50 del AI Act es un buen recordatorio: los usos de IA que interactúan con personas o generan contenido artificial dejan de ser solo una conversación técnica. En consecuencia, pasan a ser una cuestión de confianza, trazabilidad y de responsabilidad editorial.
En efecto, esto afecta sobre todo a los equipos pequeños de comunicación, captación e incidencia, porque a menudo son los primeros en probar asistentes, traducción automática, resumen de documentos, imagen generada o automatización de respuestas. Por tanto, ahí está el riesgo concreto: adoptar herramientas antes de haber definido el criterio.
Además, otras dos señales apuntan en la misma dirección. Por un lado, hay marcos internacionales que insisten en modelos de gobernanza con participación real de la sociedad civil. Por otro lado, hay indicadores de madurez que miden la preparación del sector de manera mucho más útil que el entusiasmo genérico. Tener ganas de innovar no es tener criterio.
La pregunta útil para una organización social es bien clara: ¿dónde usas IA y con qué límites? De hecho, si mañana tuvieras que explicarlo ante tu equipo, un patronato o una comunidad afectada, ¿podrías hacerlo con claridad?
Cómo gestionar la transparencia IA ONG: del riesgo al criterio
El riesgo de adoptar antes de definir el criterio se concentra precisamente en los equipos más pequeños, que son los que menos margen tienen para enmendar un error público. Un departamento de comunicación de una sola persona que traduce, resume y genera imagen con IA puede estar haciendo un trabajo excelente y, al mismo tiempo, acumulando usos que nadie ha pensado cómo se explican si un día alguien pregunta.
Por tanto, poner orden, en ese contexto, no es añadir burocracia a quien ya va justo. Es darle un marco sencillo para que no tenga que decidir sola, cada vez, dónde pone el límite. Y es, con frecuencia, un alivio más que una carga. Además, si todavía no has hecho la clasificación del riesgo de la IA en tu entidad, este es el momento.
En conclusión, si la respuesta es todavía no, el siguiente paso no es comprar una nueva herramienta: es poner orden. Por tanto, ¿por dónde empezaría tu entidad?
✳ Este artículo se ha elaborado con apoyo de IA generativa. Revisión y responsabilidad editorial: Enric Guinart Mauri. Más información →