La IA generativa puede dar claridad y ahorrar tiempo cuando redactamos una memoria de impacto, informes o piezas de captación. También puede amplificar promesas poco verificadas y confundir intención con evidencia.
Donde la IA no puede sustituir el criterio
Que una memoria de impacto suene mejor no significa que el impacto esté mejor demostrado.
Es un riesgo que el tercer sector no debería menospreciar: cuando utilizamos IA generati va para redactar informes, memorias o piezas de captación, ganamos claridad y tiempo, pero también podemos amplificar afirmaciones demasiado optimistas, promesas poco verificadas o relatos que confunden intención con resultado.
La cuestión no es prohibir a la IA en la comunicación. La cuestión es decidir dónde no puede sustituir el criterio. Y esto se concreta en tres controles antes de publicar.
Tres controles antes de publicar una memoria de impacto
Lo primero: que cada afirmación sensible tenga una fuente o un dato trazable. Si hablamos de impacto social, sostenibilidad, inclusión o derechos, la frase debe poder volver a una evidencia concreta.
El segundo: que la revisión humana no sea sólo lingística. No es suficiente con corregir el estilo; es necesario revisar si el texto exagera, simplifica o convierte una aspiración en un resultado.
El tercero: que la gobernanza incluya la comunicación. La IA responsable no vive sólo en el área técnica o legal.
También entra en una nota de prensa, una memoria anual, una campaña o una propuesta de financiación, y es precisamente allí donde una afirmación no sostenida hace más daño a la credibilidad.
El riesgo es especialmente sutil porque la IA escribe bien. Una frase bien construida que dice que un programa ha transformado la vida de cientos de personas suena convincente aunque nadie haya comprobado la cifra ni el verbo.
Y cuando esa frase llega a una propuesta de financiación oa una memoria pública, la entidad compromete su credibilidad sin haberlo decidido conscientemente.
La defensa no es prohibir la herramienta, sino poner un punto de revisión que pregunte, ante cada afirmación sensible, de dónde sale. Si no hay fuente ni dato detrás, la frase se matiza o quita.
Es una disciplina sencilla, pero es la que separa una comunicación que puede sostenerse de una que sólo suena bien.
La confianza pública no se construye con textos más fluidos, sino con afirmaciones que pueden sostenerse. ¿Estás dejando que la velocidad redacte por encima de la evidencia, o tienes un punto en el que la revisión todavía manda?
✳ Este artículo se ha elaborado con apoyo de IA generativa. Revisión y responsabilidad editorial: Enric Guinart Mauri. Más información →